Periódicamente aparecen titulares sensacionalistas hablando de la muerte de Facebook, mientras la empresa se afana en sobrevivir. ¿Ha muerto Facebook? ¿Por qué? ¿Cómo? y ¿Qué podemos aprender de la caída de un gigante?

Muerte número 1: la bajada de usuarios.

Facebook es una red social bastante opaca en lo que a compartir sus datos de uso y facturación se refiere, por lo que es complicado decir cómo de grave es la situación. Sabemos que tiene un millón de usuarios menos solo en USA y Canadá. Según sus datos, a nivel mundial cuentan con 2.130 millones de usuarios únicos, de los cuales 1.400 millones acceden diariamente. Es decir, hay 1.398 millones de cuentas poco activas o inactivas; sin embargo, esto no es lo más grave. El dato que nos hace ponernos alerta es el tiempo que los usuarios pasan en la red social. Estoy segura de que hace diez años pasabas mucho más tiempo en tu muro que hoy en día. Bien sea porque ahora tienes otras redes, bien porque has dejado de ver FB como “seguro”, todos hemos reducido el consumo y ellos lo saben.

Con la excusa de que racionalicemos nuestro tiempo en redes, FB ha lanzado “Your Time in Facebook”, una pequeña app que mide tus consumos. Estos datos te servirán, en teoría, a moderar el tiempo que pasas en redes. Aunque la empresa se afana en hacernos creer que no investigan los consumos de manera personal y que no invaden tu vida privada, parece que esta es otra herramienta orientada a trazar tu consumo personal. Estos datos serán, por supuesto, compartidos con las empresas anunciantes para darte anuncios relevantes. “Nada que temer” según la empresa, pero ahí queda la duda y, con ella, la bajada en el número de usuarios y en consumo de los mismos.

Muerte número 2: la edad no perdona.

No sólo nos referimos a la edad de la plataforma, también la de sus usuarios. Los menores de 30 años han abandonado la red social masivamente. De hecho, en Facebook son tan conscientes de ello que compraron Instagram, Whatsapp y Snapchat. Cualquier cosa a cambio de seguir siendo “cool”. Si bien es cierto que, como empresa, es una decisión inteligente, para FB no tanto. Esas personas menores de 30 son, precisamente, las más propensas a las compras online. Y no olvidemos que Facebook no está ahí para ayudarnos a hacer amigos. FB existe porque vende nuestros datos a empresas para que nos ofrezcan artículos de nuestro interés. Si el segmento de población más activo en redes y que más compra online abandona la red social, esto puede suponer el principio del fin.

Muerte número 3: fake news.

Tras el escándalo de las elecciones americanas, la injerencia rusa y Facebook, que acabó con Zuckerberg en el Congreso de los USA, el New York Times ese interesó en el tema. Hace unos días publicó una extensa investigación de la que se deduce que FB contrató a una agencia de comunicación, Decliners, para desviar la atención de sí mismos inventándose noticias sobre sus difamadores. La estrategia es sencilla: pagar a alguien para que hable mal de tu enemigo con la esperanza de que eso te haga quedar “no tan mal”. Estas “noticias”, que en realidad no tienen ninguna base, son difundidas a través de muros de páginas de noticias, personales y de empresas.

Como estrategia para salvar la reputación online puede resultarnos más o menos acertada pero, desde luego, es poco ético. La respuesta de Facebook al artículo no deja lugar a dudas: despidió a la agencia de comunicación y la responsable de su contratación, Sheryl Sandberg, número 2 de FB hasta hoy, está en entredicho. ¿Es posible que la agencia de comunicación llevase a cabo esa estrategia sin el conocimiento de su cliente? Muy poco probable. Otro dato curioso: la agencia fue despedida tras la publicación del artículo ¿Podría ser porque quedaron expuestos? Sólo FB lo sabe.

¿Está muerta, entonces?

Si no muerta, muy tocada. Ninguna empresa puede permitirse perder la base de sus consumidores y su credibilidad al mismo tiempo. ¿Tiene solución? Probablemente. Facebook tiene dinero suficiente como para encontrar la manera de salvarse. Lo que sí está ocurriendo, es que muchas agencias y empresas que nos dedicamos al SEM estamos desaconsejando invertir en FB para invertir en otras redes sociales. ¿Por qué? Porque la empresa ha de anunciarse allí donde están sus clientes y los clientes ya no están en FB.